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Palabras de Su Majestad el Rey en la cena de gala en honor de S.E. la Presidenta de la República de Filipinas

Palacio Real de Madrid, 03.12.2007

S

eñora Presidenta,

Hace año y medio que tuvimos la satisfacción de recibiros en Visita Oficial, coincidiendo precisamente con la celebración en Vuestro país del ?Día de la Amistad entre Filipinas y España?.

Una amistad que ambos países queremos ensanchar con ocasión de la Visita de Estado que hoy iniciáis a España.

Con este espíritu, me cabe el honor de daros la más afectuosa bienvenida a nuestro país, junto a Vuestro esposo y a la importante Delegación que os acompaña.

Estamos convencidos de que, durante Vuestra estancia, podréis apreciar el afecto y la corriente de simpatía que los españoles sentimos por Filipinas.

Un afecto y una simpatía recíprocos, como la Reina y yo bien pudimos comprobar en nuestros sucesivos y muy gratos viajes a Vuestro país.

Señora Presidenta,

Hace ya más de sesenta años que Filipinas abrió el camino de la democracia en Asia, instaurando un modelo de convivencia basado en la justicia y la libertad, así como en el reconocimiento y respeto de los derechos humanos.

Un modelo que, afortunadamente, ha sido adoptado por otros países de la región.

Profundizar en la construcción de la convivencia democrática y en la consolidación de estructuras de participación que incluyan a todos los ciudadanos sin distinción, es el gran reto de nuestro tiempo.

Filipinas volvió a situarse el año pasado en vanguardia de las libertades y de la defensa de los derechos humanos, al abolir la pena de muerte el 24 de junio de 2006, un gesto que nos llenó de satisfacción.

La comunidad internacional y España, en particular, aplaudieron y agradecieron esta decisión, por la que mañana recibiréis a justo título la Medalla de Oro de la Universidad de Alcalá de Henares.

Aquella decisión impulsada por las profundas convicciones humanitarias y el coraje político de Vuestra Excelencia, nos permite compartir una visión aún más próxima acerca del valor de la vida humana y de los derechos de la persona.

Filipinas y España están asimismo unidas ante amenazas comunes, que requieren de acciones concertadas, tanto en el ámbito bilateral como en el multilateral.

El terrorismo, que ha escrito algunas de sus páginas más sangrientas en España y Filipinas, es una amenaza inaceptable e indiscriminada que debemos combatir con tesón y firmeza.

Precisamente el pasado sábado, la crueldad y cobardía del terrorismo acabaron con la vida de un agente de la Guardia Civil, hiriendo gravemente a otro.

Ambos cumplían con su deber en el marco de una colaboración con las Fuerzas de Seguridad francesas que mucho agradecemos.

En estos momentos de intenso dolor reiteramos nuestra solidaridad, apoyo y afecto a sus familiares y compañeros, al tiempo que nuestra más firme repulsa y condena de la barbarie terrorista.

Debemos redoblar nuestros esfuerzos para acabar con el terrorismo, desde la necesaria unidad de los demócratas, la eficaz acción de la Justicia y la abnegada labor de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad que merecen todo nuestro respaldo y gratitud.

Vuestra Excelencia sabe de la plena disposición de España para seguir cooperando con Vuestro país en la lucha contra el terrorismo, contando con todos los instrumentos del Estado de Derecho.

Señora Presidenta,

El punto de partida de la relación bilateral de Filipinas y España se basa en la historia, la cultura y los lazos humanos, que sustentan una amistad de más de cuatro siglos.

Una amistad que Filipinas sabe honrar anualmente cada treinta de junio, gracias a la feliz y entrañable iniciativa sancionada por Vuestra Excelencia de instaurar un Día específico para celebrarla.

Sabemos y agradecemos que, como miembro distinguido de la Academia de la Lengua Española en Filipinas, valoráis en todo su alcance el creciente peso y la proyección internacional del español.

No en vano, se escribieron en Filipinas algunas de las más bellas páginas de la literatura en lengua española.

La apertura del centro del Instituto Cervantes de Manila, el primero en establecerse en Asia, responde a la voluntad de España de atender al deseo de tantos filipinos de reencontrarse con una lengua, compartida por cerca de quinientos millones de personas, tan querida para muchos de sus padres o abuelos.

Señora Presidenta,

Quiero reiteraros el firme compromiso de España de colaborar con el mayor bienestar y progreso de Filipinas.

Vuestro país ha sido y seguirá siendo objeto de especial atención por parte de la Cooperación Española en Asia, en estrecha colaboración con los distintos Ministerios y Agencias competentes de Vuestro Gobierno.

Nuestro objetivo es contribuir a reducir la pobreza y a mejorar la calidad de vida y trabajo de los filipinos, canalizando así la solidaridad de la sociedad española hacia el desarrollo de un pueblo al que nos sentimos tan unidos.

El desarrollo integral de las comunidades, como base para construir y consolidar la paz, es un concepto prioritario de Vuestro Gobierno que España alienta y apoya, y con el que nos sentimos comprometidos.

Seguimos con particular atención Vuestros esfuerzos por llevar la concordia definitiva hasta el último rincón del país. En este sentido, queremos reiteraros nuestra disponibilidad para apoyar activamente los procesos de paz que habéis iniciado.

Una disponibilidad basada en la convicción de que nada que afecte a la paz y a la prosperidad de Filipinas puede ser ajeno a España.

Filipinas, calificada por José Rizal como "La perla del mar de Oriente?, dispone de una naturaleza privilegiada. Conocemos y apoyamos Vuestros esfuerzos por preservarla mediante una gestión prudente e inteligente de sus recursos naturales, garantizando su desarrollo sostenible.

España comparte plenamente esas preocupaciones y objetivos.

Por ello, la cooperación en ámbitos como las energías renovables, donde ya trabajamos conjuntamente, ofrece un gran potencial que debemos desarrollar.

Señora Presidenta,

Deseo dirigir todo nuestro afecto y gratitud a la amplia comunidad de filipinos que viven en España y contribuyen a nuestro bienestar.

Como pudimos constatar esta mañana, nuestras relaciones bilaterales son excelentes, pero requieren de un mayor dinamismo en el área económica y comercial.

Debemos promover el comercio y la inversión en ambos sentidos, creando las condiciones propicias para que nuestras empresas y empresarios se conozcan más y trabajen conjuntamente.

Todo ello, de forma que puedan contribuir de manera significativa a la creación de riqueza y de bienestar en beneficio mutuo.

En suma, confiamos en que con Vuestra Visita de Estado a España podamos avanzar en nuestra común voluntad de ahondar nuestras relaciones bilaterales para situarlas al nivel que corresponde a la profunda amistad que liga a nuestros dos pueblos.

Con este común anhelo, la Reina y los Príncipes de Asturias se unen a mí para pedir a todos los presentes que brindemos por Vuestra ventura personal y por la de Vuestro esposo, así como por los lazos de hermandad que ligan a Filipinas y España.

Muchas gracias.

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