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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en la inauguración de la red de centros del Instituto Cervantes en Brasil

Brasil(Brasilia), 17.07.2007

A

l comienzo de mis palabras deseo transmitirles a nuestros amigos brasileños la alegría y la satisfacción que siento al volver a este gran país, tan querido y hospitalario. Como tuve ocasión de anticipar durante mi visita anterior, la que realicé junto a la Princesa de Asturias en febrero de 2005, estoy aquí para inaugurar una extensa red de centros del Instituto Cervantes que conforme el impulso más ambicioso de su expansión mundial.

Una red que reviste una trascendencia muy especial para conocernos mejor entre nuestros dos pueblos, y aproximar aún más nuestras lenguas y culturas; y que está concebida para el fortalecimiento de las relaciones hispano-brasileñas, a las que desde España atribuimos una irnportancia capital.

Quiero expresar mi mayor gratitud al Señor Ministro Interino de Relaciones Exteriores y al Señor Vicegobernador de Brasilia, por sus atentas palabras cargadas de la amistad profunda que une a Brasil y a España. Gracias también a los Señores Ministros Interinos de Educación y Cultura, quienes han tenido asimismo la gentileza de sumarse a este Acto.

Todos ellos nos honran hoy con su presencia, que deseo aprovechar para reconocer la constructiva disposición y la eficaz colaboración de las Autoridades brasileñas, para lograr que el Instituto Cervantes en Brasil haya podido crecer al ritmo deseado. Hoy tendré ocasión de expresar estos mismos sentimientos al Señor Presidente de la República, a quien agradezco una vez más sus constantes muestras de simpatía hacia España y de apoyo al desarrollo de nuestras relaciones.

El Señor Ministro de Cultura de España nos acaba de ilustrar, con el peso de su reciente y fructífera experiencia al frente del Cervantes, sobre el alcance de la actividad que pretenden desarrollar los centros de la red que hoy inauguramos, reflejo del mejor espíritu con que el Instituto Cervantes realiza su labor en cuarenta países del mundo.

La densa red de Instituto Cervantes en Brasil, que hoy inicia su andadura, abarca nueve centros. De ellos, el centro de Sao Paulo, cuya sede tuve el honor de inaugurar con la Princesa en 2005, se encuentra ya en plena actividad. También lo están éste que nos acoge hoy en Brasilia como los de Curitiba, Porto Alegre, Salvador de Bahía y Río de Janeiro. En lo que queda de este año iniciará su actividad el Centro de Recife y, a principios de 2008, abrirán sus puertas los de Belo Horizonte y Florianópolis.

Quiero transmitir, por ello, mi saludo afectuoso y sobre todo mi felicitación más sincera y cordial por la creación de esta red a la Dirección del Instituto Cervantes, así como a los Directores, a los profesores y a todo el personal de cada uno de los centros del Instituto en Brasil, animándoles a dedicar toda la ilusión y el afán de entrega que les caracterizan en la apasionante labor que tienen encomendada.

La puesta en marcha de esta red en Brasil responde a una doble exigencia, no sólo derivada de la creciente demanda de aprendizaje del español en este enorme país, sino sobre todo producto de la firme voluntad de España de impulsar la dimensión cultural de las relaciones hispano-brasileñas.

Brasil es una gran realidad política, económica, social y cultural, un país llamado a desempeñar un papel cada vez más relevante a escala internacional, por el que sentimos un particular afecto y admiración. Un socio privilegiado para España con el que disponemos de un Plan de Asociación, consolidado y ampliado por la llamada "Declaración de Brasilia" de 2005, que nos identifica como socios estratégicos.

Nuestros vínculos hunden sus raíces en los propios orígenes de Brasil y se han mantenido a lo largo de la Historia, como país que, durante siglos, ha sido destino de tantos españoles que en él encontraron un lugar especialmente acogedor, gracias a la hospitalidad y capacidad de integración de los brasileños.

Ambos Estados llevamos ya muchos años explorando, e impulsando, activa y conjuntamente, nuevas iniciativas de colaboración en áreas muy diversas y de gran potencial. El balance del camino recorrido es tan satisfactorio como alentador.

Existe un interés creciente y recíproco por nuestros patrimonios, creaciones y realidades culturales, por sus artífices y protagonistas. Se han establecido nuevos vínculos en el ámbito académico, así como en el mundo de la producción cultural, científica y técnica. Al mismo tiempo, contando con la iniciativa de nuestros respectivos operadores económicos y empresas, Brasil se ha convertido en un socio económico y comercial de primer orden para España, en el destino de una sustancial inversión española que refleja vocación de permanencia y una firme confianza en el presente y futuro de esta nación.

También en el plano multilateral, Brasil y España comparten múltiples intereses, ya sea en la Comunidad Iberoamericana de Naciones, en cuyo seno valoramos el importante papel constructivo que Brasil desempeña, o en el del reforzamiento de las relaciones entre Europa e Iberoamérica, desde una apuesta común por la integración regional.

En suma, son muchas las realizaciones, los logros y los avances producto del entendimiento entre brasileños y españoles. Pero aún podemos y debemos hacer más. Estamos persuadidos del enorme potencial que encierran nuestras relaciones, siguiendo la pauta de todos los acuerdos y proyectos -que son muchos- ya ejecutados con el apoyo de nuestros respectivos Gobiernos.

Es, en ese marco de amistad y entendimiento, cada vez más amplio, donde se inscribe la creación de esta red de centros del Instituto Cervantes en Brasil, destinada a promover la cultura española y la cooperación cultural entre los dos países, sin dejar de respaldar un mejor conocimiento mutuo y una mayor difusión de la cultura brasileña.

Constituye también la prueba de que la simpatía y el entendimiento entre brasileños y españoles tiene en buena medida su origen en la profundidad de nuestros lazos históricos y humanos, en la cercanía de nuestras lenguas y en el creciente atractivo que liga nuestras dos culturas. Por todo ello, resulta lógico que Brasil sea el país del mundo en que el Instituto Cervantes tenga el mayor número de centros. Una entidad de probado dinamismo y eficacia que, en poco más de tres lustros de existencia, ha logrado desarrollar un despliegue mundial inédito al tiempo que ha cosechado un merecido prestigio internacional.

El Instituto Cervantes enseñará español, claro está, pero además, lo interesante es que dará a conocer lo más vivo de la cultura española e hispanoamericana, incrementará la colaboración con el sistema educativo y las Universidades brasileñas para formar profesores y promoverá el intercambio entre las industrias culturales. Y además de todo esto coadyuvará, en la progresiva aproximación entre ambos mundos intelectuales, y dará a conocer lo mejor de la creación española e hispanoamericana, de todo cuanto exista con relevancia cultural en la veintena de países que se expresan en español.

Brasil y España ganan y se benefician de este impulso, pero considero importante insistir en el enorme beneficio que de él se deriva para el entendimiento, la cooperación y la integración a este lado del Atlántico.

La proximidad del portugués y el español ha fecundado los dos idiomas. En palabras de Nélida Piñón, galardonada con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras hace das años, "el sol de las Américas es un sol bienhechor. Una metáfora, que antecede al discurso del mestizaje y lo ampara".

Como aquel sol, la benéfica y constante vecindad de las dos lenguas en América y Europa, su mutuo intercambio de conceptos, hablantes y lectores, fomenta y estimula encuentros personales y acciones conjuntas entre los Estados y pueblos de nuestras Naciones iberoamericanas.

El español que nació europeo, es una lengua también fruto redondo y jugoso de América, de la influencia de sus inmensas llanuras y montañas, de sus selvas y sus mares, de los barrios de sus ciudades y de sus núcleos de creación y ciencia.

Ese idioma que Miguel Ángel Asturias percibía como "rico en sonidos, rico en fabulaciones, rico en imágenes", transmite unas realidades culturales de alcance universal. El español, que compartimos más de cuatrocientos millones de personas, se ha convertido así en segunda lengua de comunicación internacional e idioma de creciente peso en internet.

Otro tanto ocurre con la bella y extendida lengua portuguesa, nacida del mundo lusófono, a la vez europeo y americano, africano y asiático. Un mundo con las facetas múltiples de una piedra preciosa, cuya proyección cultural sobrepasa igualmente sus inmensas fronteras y logra un reconocimiento universal. El alma brasileña, viene expresada, y en buena parte conformada, por el esplendor de su lengua.

El genial Machado de Assis anotó que, cada periodo "traz nas mãos uma nova andaina do tempo. O tempo, que a tradição mitológica nos pinta com alvas barbas, é pelo contrário um eterno rapagão, rosado, gamenho, pueril; só parece velho àqueles que já o estão; em si mesmo traz a perpétua e versátil juventude."

Con esa perenne juventud afronta el Instituto Cervantes una nueva y apasionante aventura.

Ante ese panorama alentador, reitero mi calurosa felicitación y gratitud a quienés han hecho posible la puesta en marcha de esta red de centros del Instituto Cervantes en Brasil, a cuantos han aportado su dedicación profesional, su entrega personal y su espíritu de servicio, para permitir que hoy celebremos este Acto.

El médico y ensayista Gregorio Marañón, uno de los muchos españoles que hace décadas viajó en más de una ocasión a Brasil, decía que "el progreso de los hombres es siempre aspiración a la universalidad". Es cierto, pero a la universalidad se llega mediante la comprensión y el diálogo de lo mejor que cada cultura ofrece, y esta es la mayor de las aspiraciones del Instituto Cervantes: servir, con el apoyo de todos ustedes, de plataforma privilegiada para el entendimiento y enriquecimiento cultural hispano brasileño.

Con mi admiración y afecto por el Brasil, renuevo mi agradecimiento a las autoridades brasileñas por su colaboración y todas sus atenciones con motivo de la puesta en funcionamiento de esta red de centros a la que deseo el mayor de los éxitos.

Muchas gracias.

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