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Palabras de Su Majestad el Rey en la Asamblea General de Cámaras de Comercio, Industria y Navegación

Madrid, 20.02.2007

M

ucho agradezco al Presidente del Consejo Superior de Cámaras de Comercio, Industria y Navegación de España su amable invitación para inaugurar vuestra Asamblea General.

Una Asamblea destinada a reflexionar sobre el actual escenario económico y empresarial español y a aportar las oportunas soluciones a los retos y oportunidades que presenta, teniendo también en cuenta el contexto económico internacional en el que se inserta España.

Celebro, especialmente, reunirme con quienes, con tanto esfuerzo y dedicación, contribuís a que España sea hoy una sociedad moderna y dinámica, capaz de lograr un alto y sostenido nivel de crecimiento.

Un crecimiento superior a la media de los países de nuestro entorno, como pone de relieve la tasa del 3,8 por ciento, alcanzada en 2006.

Un progreso que hemos de acometer con visión de futuro, para mejorar, a la vez, nuestra productividad y competitividad, con el fin de asegurar y promover el crecimiento económico de España y el bienestar social de todos los españoles.

Objetivos nobles y necesarios, que demandan, sin duda, una permanente vocación de servicio, capaz de aportar un impulso renovado, en términos de compromiso e imaginación, al logro de nuevos avances colectivos.

Unos avances colectivos que hemos de sustentar de forma prioritaria en la educación y la formación, así como en la investigación y la innovación.

Es evidente que, en un mundo globalizado, no podemos bajar la guardia, ni quedarnos detrás de nuestros más directos competidores. Por ello, hemos de aprovechar las oportunidades que nos brinda la posición destacada de que hoy disponemos en la economía internacional.

En este contexto, las Cámaras de Comercio, con su extensa vertebración nacional e internacional y una larga trayectoria histórica, están llamadas a cumplir su más auténtica razón de ser, que no es otra que la representación, promoción y defensa de los intereses generales del comercio, la industria y la navegación, como determina la Ley.

Este mandato continua teniendo hoy, tras más de ciento veinte años de existencia, plena vigencia y reconocimiento institucional en un mundo económico que experimenta constantes cambios.

Con gran satisfacción, he podido comprobar que no pocas marcas españolas se han ido abriendo mercado y ganando prestigio, al tiempo que nuestros productos, bienes y servicios han ido alcanzando altas cotas de especialización, aceptación y reconocimiento. Un éxito creciente, que conlleva una integración cada vez mayor en el entorno europeo e internacional.

Hoy, pues, más que nunca, la promoción y defensa de los intereses económicos de España requiere una coordinación cada día mejor de capacidades y esfuerzos en el exterior, una colaboración generosa, capaz de crear sinergias que a todos benefician. Os animo a asumir ese desafío, con energía, decisión y altura de miras, para dar cumplida respuesta a esas nuevas necesidades.

El conjunto de las tareas que las Cámaras de Comercio lleváis a cabo, requiere, como habéis programado en las sesiones de esta Asamblea General, una labor de estudio y análisis, así como la elaboración de propuestas concretas al servicio de las empresas.

Una tarea que debe concentrarse en la búsqueda de la mayor competitividad, en el fomento del desarrollo económico local y regional, y que debe promover las nuevas formas de producción y comercialización que exige el nuevo marco global en el que participamos. Tales líneas de actuación, deben adecuarse caso por caso, para conseguir la más eficaz presencia internacional de la empresa española.

Ello requiere impulsar, también, la formación continua y la incorporación de tecnologías de última generación al conjunto de los procesos de gestión y producción. Exige, al mismo tiempo, adoptar modelos de crecimiento sostenibles y respetuosos con el medio ambiente.

E impone, también, una permanente labor de información a las empresas, así como estimular las vocaciones empresariales, reduciendo trabas y dificultades a sus promotores, fomentando una mentalidad que propicie la iniciativa y el libre ejercicio de la actividad emprendedora.

Vuestra implantación territorial en red, abarcando el conjunto del territorio nacional, os otorga una privilegiada posición capilar, al servicio de los intereses económicos generales de España. Una posición que multiplica vuestra capacidad de ofrecer una asistencia y unos servicios operativos al conjunto de las empresas, con las que mantenéis una relación más próxima y directa.

De este modo, lográis conformar unas Cámaras a la altura del siglo XXI, capaces de generar confianza y de articular los instrumentos necesarios para contribuir eficazmente a lograr un crecimiento estable y sostenido de nuestra riqueza y de nuestro bienestar. En suma, unas Cámaras capaces de dar respuesta a las aspiraciones de mayor progreso de España y de todos los españoles.

En dicha tarea, bien sabéis que siempre podéis contar con mi entrega ilusionada y la permanente voluntad de servicio de la Corona.

Os animo a seguir actuando con espíritu de grandeza, de generosidad e imaginación, para contribuir, desde la responsabilidad que a cada uno nos compete, al desarrollo de nuestros pueblos, ciudades y Comunidades Autónomas.

En definitiva, para hacer de España un país cada vez más próspero, justo y solidario, preparado para alcanzar nuevos éxitos.

Con ese espíritu, declaro inaugurada la Asamblea General de Cámaras de Comercio, Industria y Navegación.

Muchas gracias

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